IL MANIFESTO MALEDETTO (El manifiesto maldito)

I. Prefacio

Los Maledetti, grupo de amigos internacional que no podía vivir sino confinados, dadas las condiciones de la época, sugirió a la que suscribe, participante en los debates y reuniones lunedetas que tenían su epicentro en una terraza de Roma en 2019 y se trasladaron a cuadrículas virtuales en 2020, que redactara un texto detallado, a la vez teórico y práctico, de una conversación surgida para animar a una de las convocadas en el encuentro del lunes 20 de abril. Tal es el origen de este Manifiesto, cuyo escrito se difundirá entre quien pueda ser de utilidad y sosiego.

II. Il manifesto maledetto

La idea fundamental e íntima del Manifiesto  -a saber: que las dinámicas de consumo exacerbado destruían el medio ambiente, generaban desigualdad social entre semejantes y entre distintos hemisferios y arrastraban a vivir en ciudades a precios inasequibles o en infraviviendas- es instar a la población a reflexionar y equilibrar sus vidas. La irrupción de un virus letal que ha paralizado esa inercia perversa empujada para el enriquecimiento y seguridad de muy muy pocos ha provocado en la sociedad el sentimiento de sentirse protagonista de un momento histórico por la dimensión de sus repercusiones, pero esa responsabilidad venía de antes. Ya se era protagonista del hito que colapsaba el sistema.

III. 

Con el afán de encontrar aspectos positivos a la disrupción generada por el virus, la incertidumbre, la inestabilidad, el dolor y el desconsuelo que provocó la crisis mundial, la apertura a nuevos modelos de trabajo a distancia y por ende, de elección libre de residencia, se perfilaron como algunas de las oportunidades descritas para calmar a la compañera sobre un futuro de dinámicas más amables. Para quien ha invertido energías, fuerza, tiempo, y voluntad en alcanzar unas metas impuestas plagadas de trampas y desazón, esta es la enésima zancadilla para alimentar como cómplices un sistema mundial fallido que además les expulsa. El descubrimiento de valores despojados de imposiciones y la fuerza para asumirlos y actuar se presenta como uno de los mayores desafíos.  

DE LA LIBRE ELECCIÓN DE RESIDENCIA

Tener la posibilidad de vivir donde cada individuo, cada familia o cada comunidad desee en cada momento puede ser definitivo. Estaría la opción de disfrutar de la compañía que haga más feliz, de estar donde haya aire fresco o espacio para correr o nadar, o alimentos cercanos y ricos, o instalaciones culturales o recreativas, o acceso al agua potable que tan preciada es y más que será, o de acercarse a lo que cada cual valore de verdad. De instalarse por un tiempo o de ser nómada. 

Pero para eso, antes, sería fundamental, precisamente, reestablecer los valores. Que la población reflexionara para encontrar sus intereses más profundos, que quizás sean abstractos o intangibles o inmateriales y no coincidan siempre con el consumo instaurado y dirigido para encontrar la supuesta felicidad. Una felicidad, en ocasiones, basada en el enriquecimiento y la seguridad de muy muy pocos y la incapacidad de elección o hasta de vivir de muchos muchos. 

DE LOS CONDICIONALES

De entre las posibilidades para un sector de la sociedad:

Algunos condicionales para profesionales: Si ya no hay porqué trabajar siempre en la cantidad de oficinas ubicadas en ciudades, la población podría ahorrarse un alquiler desorbitado que enriquece a los muy muy pocos y los precios bajarían para quien lo necesite. Si se sale de ciudad, se podría vivir en una casa más adecuada, quizás en un pueblo, donde se crearían nuevas necesidades. Para algunas personas podría resolverse la enajenación de pensar que ir del asfalto al campo es desconectar en lugar de reconectar. 

En el pueblo también se requeriría a los sanitarios cerca y a la persona que limpia las casas. Y a los artistas y a quien cuida a niños, mayores y dependientes. Y al profesorado presente y a la abogacía. Y a quien arregla los grifos y a quien recoja la basura para reciclar, y a quien se asegure de que el wifi funciona, y a quien instale placas solares y arregle los carriles bici. 

En el pueblo gustaría salir a pasear, y que hubiera actividades culturales, y buenos restaurantes, y talleres de ejercicio y de baile, de cocina, de acuarelas, de fotografía, de idiomas, de otras disciplinas que tradicionalmente no están tan remuneradas porque no enriquece a los muy muy ricos pero que se pueden valorar y pagar por ellas en lugar de por comprar algo de marca de XXX euros fabricado en las antípodas del mundo en condiciones desconocidas. 

Si no hay que ir a la oficina, no habría que coger el coche y contaminar. Y se podría utilizar el tiempo en descansar, tan olvidado y necesario. O se compartiría con otras personas o se invertiría en hacer alguna de esas actividades que interiormente se valoren más. Eso a su vez puede generar nuevos empleos alrededor que facilite que otras personas que también estén en la ciudad sin que sea de su elección puedan vivir donde elijan y con trabajos más satisfactorios. 

En el caso de los migrantes, normalmente mal remunerados y residentes en infraviviendas periféricas. Podría ser una oportunidad para ahorrarse madrugones y desplazamientos inmensos, acceder a casas adecuadas y apuntarse también a las actividades formativas o de entretenimiento que quieran, más cerca. O poder comprar comida más sana y más barata… 

*Sobre los modelos híbridos: La libre elección de residencia no implicaría una desconexión total con los centros neurálgicos de empleo. El traslado mensual, durante unos días, o por determinados periodos, necesarios para reestablecer contactos, agendas o cualquier otro requerimiento, podría ser una opción totalmente válida e incluso conveniente para optimizar la tarea y fomentar el compañerismo. 

DE HORAS Y HORAS

La disposición a trabajar menos horas, aunque se ingrese menos, podría ser otra idea para calmar el futuro. Más allá de la infinidad de jornadas eternas destinadas al empleo, generalmente mal remunerado, el control del tiempo permitiría de nuevo volver a hacer las actividades más satisfactorias o estar en compañía o con la soledad elegida. El planteamiento sería: muchas más personas trabajando menos horas versus pocas personas con ansiedad trabajando demasiadas. Habría que estar dispuesto a tener menos ingresos, pero si se reajustan principios, valores, precios y prioridades, quizás no se requieran tantos. 

Respecto a hace 30 años, en la mayoría de países occidentales apenas quedan aeropuertos que levantar, no faltan tantas carreteras por construir, ni teatros, ni polideportivos. Son prioridades ya cubiertas, y el trabajo ahora está en mejorar su eficiencia, su huella medioambiental, la accesibilidad, en restaurar o rehabilitar… También respecto a hace 30 años, en gran parte de ellos, la bolsa de funcionariado se abría desde la nada con contrataciones masivas, pero con el paso del tiempo, gran parte de los puestos están cubiertos. Siempre se necesita la ampliación de personal público, lo que deja un nicho abierto, aunque no abastezca lo suficiente. 

DE MIGRAR ENTRE CONTINENTES

El intercambio de conocimientos de personas de distintos continentes puede favorecer el empleo con las migraciones en todas las direcciones. 

El desequilibrio social, territorial, medioambiental y económico generado por los modelos fallidos históricos y presentes han provocado que una inmensa mayoría de zonas del hemisferio sur y otras regiones quedaran sumidas en la explotación descarnada de sus habitantes y de sus recursos. La esclavitud, el colonialismo, la dominación, la imposición de fronteras, de formas políticas, religiosas o de comportamiento impactan en las poblaciones de origen que conviven con la violencia, la inseguridad, la enfermedad, el analfabetismo o la falta de conexiones e infraestructuras para vivir, vivir. 

A pesar de que las universidades más prestigiosas todavía no hayan conseguido que duela el hambre donde no se contagia, el conocimiento ha generado avances para el bienestar de las personas que todavía se tienen que implementar en más de la mitad del planeta. Esto abre unas posibilidades y oportunidades de empleo infinitas para la población.

La construcción de fuentes, saneamiento, carreteras, caminos, carriles, vías y veredas, puentes, residencias, centros sanitarios, educativos, deportivos, de ocio, de reciclaje, de diseño, mercados, establecimientos… La implantación de sistemas de energía renovables, de conexiones de Internet, la reforestación, la agricultura y la ganadería extensiva o el fomento de la biodiversidad -tan necesaria para la nutrición, la medicina y la fauna- generarán nuevos nichos de trabajo presenciales como a distancia. Son empleos que se unen a tantos ya existentes y que seguirán sumando en el ámbito patrimonial, cultural, científico, de preservación, de mantenimiento, de reparaciones…

La polémica recolección y gestión de datos, básicos para tomar decisiones más óptimas y tan ausentes donde más se necesitan, requerirán fuertes auditorías para evitar el uso interesado de los muy muy pocos. También la difusión de la información, tan fundamental.

DE PUESTOS Y PUESTOS

Hará falta innovación para crear nuevos empleos en ámbitos que aún están por llegar y entender que unos sectores se sacrificarán por otros, que no cualquier trabajo justifica un puesto. Si los fabricantes de velas vieron que la aparición de las bombillas disminuían su demanda, habrá que estar dispuestos a comprender cambios en empleos que tenderían a reducirse para abrirse otros. Por ejemplo, la limitación de la pesca de arrastre requerirá más artesanal, la reducción de tiendas de ropa rápida necesitará más modistas, los investigadores de sofisticados cosméticos pasarían a estudiar cuestiones de piel y los trabajadores de las petroleras en plantas de renovables. Ya hay precedentes de fabricantes de armas que han modificado sus instalaciones para hacer bicicletas.

Se necesitarían infinidad de empleos para intermediación cultural y religiosa, y para garantizar la defensa de todos los derechos fundamentales de todas las personas sean quienes sean, amen a quien amen, estén presas o digan lo que digan. A pesar de que una parte de la población mundial está bien formada, no ha bastado para que esté educada en el sentido más inclusivo de la palabra. El alfabetismo alcanzado en los mayores no se ha visto reflejado en una infancia digna para todos los niños y niñas del mundo, que debería ser una aspiración colectiva y prioritaria.

La introducción de nuevos modelos de enseñanza que incluyan el valor de las inteligencias múltiples, de la comunidad, del entorno, de naturaleza, de tolerancia, de reflexión… se podría plantear como alternativa a compartimentos estancos de conocimiento caduco y dirigido. Una propuesta sería la incorporación del teatro,  que fomenta el sentir de otras personas con la asunción y el sentimiento de otros roles, la empatía, el diálogo, el análisis, la buena respiración, la escucha, la dicción, el ejercicio…

Tampoco la cultura y el turismo, que axiomaticamente promueven sociedades más abiertas, han hecho siempre mejores a las personas. Por lo que un replanteamiento en estos sectores puede generar nuevas oportunidades, igual que serían fundamentales arqueólogos e historiadores que revisaran y renegociaran el pasado desde el punto de vista de los perdedores o las dominadas. Queda mucho por hacer. 

DE ACCESO A INTERNET

El acceso a un Internet potente será fundamental desde cualquier sitio. Para el trabajo de oficina, las videoconsultas médicas, las tutorías, las clases, los apuntes, los entrenamientos, las coreografías, la gestión de datos, la economía, la meteorología, el funcionamiento de las aplicaciones del campo, la música, los contenidos audiovisuales… y las conexiones humanas. Sin Internet Il manifesto Maledetto no prosperaría.

Y como cualquier necesidad, rápido se convierte en elemento de poder. De ahí que parte de la energía habrá que concentrarla en que los muy muy pocos que siempre se enriquecen no vuelvan a dominar y controlar los precios no solo de este recurso, si no de los demás que se pudieran generar con los futuros movimientos y cambios en las dinámicas establecidas. 

Y no solo los muy muy pocos podrían especular con esto, también los muchos muchos que aspiran a ser como ellos, que están tanto en las ciudades como en los pueblos, y que al final traban sus propias ruedas para un progreso que ya no se basará en alcanzar lo que otros dictaron, sino en los avances que diseñarán los muchos muchos ya conscientes. 

DE LA POBLACIÓN EN EL CAMPO

El control del campo ha sido raíz de batallas desde el origen de los tiempos, y quien se ha alzado con él ha sido capaz de tener el dominio de generaciones de vidas. La crisis ha puesto en evidencia la necesidad de mantener cierta soberanía tanto médica como alimentaria. Y los trabajadores del campo son quienes garantizan la comida, pero a su vez donde se sufren fuertes desigualdades. 

Hasta el momento sería difícil que se quede en el campo una buena estudiante que vive en latitudes donde no se provoca el cambio climático pero se sufre, donde hay sequías y lluvias torrenciales que revientan los terrenos, donde la incertidumbre meteorológica apenas da pistas de cuándo plantar tu compra de semillas, y la falta de acceso a Internet o a dispositivos móviles no facilita tener formación sobre el tratamiento o las enfermedades de las cosechas. O donde la maquinaria y la falta de energía son males endémicos. 

El abandono del campo sumado a la especulación con los alimentos, los monocultivos, la actividad intensiva, el negocio de semillas y fertilizantes, la deforestación y el colapso de las aguas y sus especies eran algunas de esas inercias fallidas. Sistemas que generaban desigualdades tan perversas como que el aumento de las temperaturas terminara beneficiando la producción agrícola en los países del norte a pesar de ser ahí donde se genera más dióxido de carbono. Y de forma simultánea, esos cambios en el clima provocaban más al sur sequías, inundaciones, catástrofes, desplazados, hambre y emigración hacia zonas donde después no se quiere recibir a las personas que se verán obligadas a comprar los alimentos al norte. 

DE  CONTRAS

Más allá de perder el anonimato que proporciona la ciudad o de vivir lejos de otras facilidades priorizadas, en esta toma de decisiones -siempre inherente a beneficios e inconvenientes-, los cambios tendrán su coste, sus rupturas, sus pérdidas, sus crisis… Pero hay que despojarse de parte de lo conocido. Esto es un manifiesto para la tranquilidad de todas las personas, para los muchos muchos, no para los muy muy pocos, que son muy muy fuertes pero menos menos.  Y si alguien se siente cerca de ser de los muy muy pocos, más poder tendrá para beneficiar a los muchos muchos. Todo es cuestión de prioridades, de valores libres, y de acciones valientes.

Ilustraciones maravillosas ex profeso de Pajarocirco.

—-

Dedicado a los Maledetti, a María Antonia Sánchez-Vallejo, a Patricia Luna y a Raúl Lucas.

ÁNGELES LUCAS

PRIMAVERA 2020
ABUHARDILLADA EN LAVAPIÉS. MADRID

1 comentario en “IL MANIFESTO MALEDETTO (El manifiesto maldito)

  1. …en definitiva, se trata de decrecer para crecer

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